Cobre

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Entre frías almas electrónicas se abren paso cálidas ramas metálicas.

Retorcida belleza nacida de la rutina y el sobresalto.

Nada más crece aquí, sólo el miedo o la ambición medran en los sueños programados.

Agua (νερό)

DestacadoAgua (νερό)

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Nací en un lugar donde el mar es un viaje que debe emprenderse al menos una vez en la vida. Los oceanos allí son amarillos y la espuma, espigas mecidas por la brisa.

Ríos, arroyos y los charcos que de niños no podíamos pisar son allá la formas que adopta el agua.

Ahora se que hay otro horizonte compuesto por tonos de azul y donde la tierra no quiebra el cielo.

Gané en el viaje el azul de mar, a cambio entregué otro imposible de encontrar aquí; el del cielo que en las claras mañanas de verano, cubre mi tierra.

Miseria

DestacadoMiseria

Habitaciones con vistas y bien ventiladas, sarcasmo cruel; homeless, sin techo, sense sostre: eufemismos cobardes. Miseria.

Otros nos dicen que debemos ser, pensar, creer, sentir, parecer. Tenemos la obligación de no creer y ver, mirar, buscar.

Y mirando aprendemos que nuestras ciudades son hermanas y en sus calles, diferentes pero iguales, encontramos, para nuestra vergüenza, miseria semejante e igual desamparo.

Paraisos perdidos

DestacadoParaisos perdidos

Hoy recogemos en nuestras páginas una triste noticia: Cierra el Valhalla. Además de la falta de permiso municipal de apertura (a pesar de las reiteradas amonestaciones y multiples avisos recibidos en sus muchos años de actividad, los propietarios siempre se han negado a tramitar la solicitud y regularizar así una situación francamente anómala), se unen ahora los graves incumplimientos y deficiencias en varias normativas laborales, seguridad e igualdad de oportunidades entre otras, detectados durante la última inspección de trabajo realizada, a raíz de una denuncia anónima, en este icónico lugar.

Esta luctuosa nueva se une a otra ya conocida por nuestros lectores y que nos conmovió hace un par de semanas: La clausura por orden judicial del Yanna. Si ahora hablamos de incumplimientos en las normativas municipales y laborales, entonces nos hacíamos eco de las denuncias de explotación y falta de condiciones higiénicas presentadas por varias huríes.

Pero no sólo estos míticos lugares se encuentran en problemas y trance de desaparición; El Infierno tiene los suyos desde hace algunos siglos. Local que nadie reconoce haber visitado y a pesar de ello, del que todos hablamos, no es capaz de superar la crisis que lo aqueja desde finales de los 80. Los sucesivos cambios de nombre y actividad, aparente al menos, no han solucionado los graves desequilibrios que lo aquejan. En los foros y mentideros a los que ha tenido acceso este diario ya se menciona como seguro que S. Atanás (propietario secular del lugar) esta a punto de presentar un abultado ERE con la intención de reflotar este milenario lugar y renovar una plantilla francamente decrépita e inmovilista.

De no mediar una solución externa, el Sr. Atanás lleva semanas negociando con varios fondos buitre y otros carroñeros, es posible que seamos la primera generación que no pueda visitar este lugar de culto en la vida disipada de la humanidad.

Seremos así los primeros de entre los humanos que no puedan disfrutar de los prohibidos placeres que siempre han sido seña de identidad y bandera del local. Aunque atendiendo a lo que nos cuentan parroquianos habituales del lugar, los únicos placeres que en sus calderas podían disfrutarse ya eran más gastronómicos que carnales y aún estos dejaban mucho que desear. Malos corderos y peores cochinillos servía Pedro Botero en sus antes atestadas mesas.

A este paso, sólo nos quedarán los paraisos más inocentes e insulsos como destino tras la muerte. Al cronista que esto escribe, y a muchos con él, no le entusiasma pensar en una eternidad mirando la faz de dios mientras tañe la lira, mal por supuesto, los dioses no me dotaron tampoco de oido.

No soporto pensar en una eternidad sin café, cigarrillos, lujuria o carajillos y es por ello que me planteo adoptar el ateismo como única solución. Prefiero la súbita desaparición, esfumarme a un lento, aburrido y eterno declinar.

Reflejo

DestacadoReflejo

Seremos entonces irreales frutos de la imaginación, reflejos deformados de mil realidades.

No somos pues lo que aprendimos, si acaso más semejantes a lo que olvidamos. Ni lo que deseamos, aún menos a todo lo que soñamos.

No somos lo que decimos, más bien todo aquello que callamos. Ni lo poco que mostramos, antes lo mucho que nos esforzamos por ocultar.

No somos nuestras acciones, más notables son siempre las omisiones. Ni aquello que enfrentamos, de lo que escapamos nos muestra mejor.

A fuerza de espejarnos, sólo queda la imagen que reflejada.

El Parque

El Parque

Ningún yonqui echa en falta hoy fracasos para esnifar, errores que chutarse ni penas que trasegar.

No hay jóvenes en las mesas, nadie ahoga en alcohol y ruido su temor a no ser o no saber que será.

Ningún amante apresurado se besa en sus brazos. No hay enamorados tallando en sus tablones mensajes eternos de amor fugaz.

Ocupados en soñar, no hay niños trenzando recuerdos imborrables que el tiempo difuminará.

Sin infancia fugaz, cansada vejez ni madura decepción; solo y en paz, aprovecha el parque esta noche para descansar.

El viaje

El viaje

Cansada de una vida de mierda, decidió de buena mañana aprovechar el viaje y tirarse junto a la basura al contenedor.

Antes de zambullirse entre las bolsas y por si alguien las pudiese aprovechar, se quitó sus familiares y cómodas pantuflas y allí al lado las dejó.

De ella quedan ahora las viejas zapatillas y un pequeño vacío que nadie notará.

Amanecer

Amanecer

Nos deteníamos; mirábamos con intención de recordar, atrapar los detalles, aprender los colores. Maravillados con lo cotidiano, nos sorprendía el amanecer.

Nos detenemos; retocamos los detalles, filtramos la luz, eliminamos sombras y manchas; mejoramos la aburrida realidad. Cansados de lo cotidiano, exhibimos nuestros recuerdos en Instagram.

Volar

Volar

Volar, sobrevivir al tiempo, transmitir lo hermoso en un puñado de líneas; contar una historia nueva, una que nadie nunca haya escuchado.

Sueños imposibles, los que nos levantan cada mañana aún a sabiendas de que son inalcanzables. O quizás por eso los deseamos, por inaprensibles. Ajenos y lejanos, nunca nos fallarán.