Los Mitos Caídos de Nuestra Infancia. Radio Cunit, Programa 34

Los Mitos Caídos de Nuestra Infancia. Radio Cunit, Programa 34

Cantaban los trovadores y rapsodas que hubo un tiempo en el que había gamberros suficientes a los que seguir para cruzar la península de norte a sur, de este a oeste y del nordeste al sudoeste, sin cesar de escuchar chuflas, burlas y guasas. Tantos eran que cada aperitivo contaba con la presencia de al menos uno y cada cerveza los incluía junto al platillo de aceitunas, las unas rellenas de anchoa, los otros plenos de humor y retranca.

Pero nada es eterno en este valle de sonoros sollozos y emojis cambiantes. Llegó pués el tiempo de los políticamente correctos, revolucionarios de red social,  indignados perpetuos y santurrones del culto al progresismo más retrógrado. Un sólo gamberro, no necesariamente de los orondos, uno esmirriado y famélico servía como alimento a estos depredadores semanas, bien administrada su carne correosa alimentaba sus egos hasta encontrar una nueva presa. Los restos de estas hecatombes, huesos rebañados, mondos y pelados llenaban las cunetas de facebook y twitter, testigos calcareos y blanqueados al sol, el mismo que los meapilas tomaban embadurnados con lociones solares factor 50+1, de la grandeza y poder del nuevo orden.

Perseguidos, cazados sin piedad y exterminados sin compasión, los gamberros desaparecieron. Ni uno podía hallarse en los piscolabis, sin ellos las risas se ahuecaron y acartonaron, ecos ridículos de las que habían sido. Como paso antes con las brujas, orcos, gnomos, elfos y enanos, los gamberros dejaron este mundo y lentamente cruzaron el umbral de esta existencia para habitar las lejanas tierras donde descansan los mitos y las leyendas.

Pero no todos se exiliaron, un puñado resiste como antes hicieron los galos. Ocultos y cautos; como las bruixas en  Lugo, los níscalos en los bosques oscuros y los vírgenes en los departamentos de informática, esperan su momento para volver a llenar el ambiente con sus pitorreos y chanzas.

Probablemente este haya sido el programa más transgresor, surrealista e incorrecto que hayamos grabado en los tres años que llevamos en antena. Una árdua búsqueda nos ha permitido encontrar a dos de estos gamberros y a ellos nos hemos entregado en una psicodélica entrevista, con menos temor que un domador y más vergüenza que una doncella los hemos entrevistado durante media hora. Adolf Stalin y McArthur Brother nos contarán que fue de la pantera rosa, Oliver y Benji, los pitufos y David el Gnomo entre otros. Para mi desgracia, he sido débil y me he dejado llevar por esta locura y he formado parte de esta bacanal radiofónica. Peno desde entonces, purgo mis pecados con la flagelación nocturna, empleo para ello hojas de la revista GQ y Esquire. Mi espalda lacerada y amoratada es la prueba palpable de mi penitencia, incluso con la camiseta (con los frios que hace no está el ambiente para pechos descubiertos), los zurriagazos muerden mi tierna encarnadura y lastiman mi cuerpo fofisano.

Si pasar un buen rato queréis, acompañadnos. Gemma Solsona, José Antonio Bonilla y quién avergonzado escribe esto dedicamos el programa a conocer esos Mitos Caídos de Nuestra Infancia y a sus gamberros autores: Manuel Gris e Iván Albarracín. Como siermpre estáis invitados a compartir rato con nosotros, podéis escucharlo aquí o, como siempre, seguirnos en el canal de ivoox.

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Vuelo de Brujas. Radio Cunit, Programa 33

Vuelo de Brujas. Radio Cunit, Programa 33

Vi Blancanieves y recelé de manzanas y ancianas varias semanas, aún hoy identifico las “Red Delicious” con esa película -sin desmerecer al cuento-, quizá por eso prefiero las “Golden”; temí a la bruja de la casita de chocolate, lo que dice mucho de mis miedos, temía a un personaje que resultó ser una confiada pánfila que perece asada por aquellos que debían ser su menú, ya entonces era yo muy confiado y no estaba el horno para fiarse de un par de infantes supuestamente inocentes.

Algo más crecido, disfruté de las enseñanzas impartidas por La Bruja Avería, aunque desconfiase entonces de sus lecciones -estudiaba en la universidad y lo que más deseaba era aprender- se ahora que son ciertas y las creo a piés juntillas; tarde, no se como narices se desaprende aquello que nunca debí saber (D.E.P. Lolo Rico y sirva como panegírico el agradecimiento de varias generaciones que disfrutaron con aquella inolvidable Bola de Cristal). Pero no sólo esta bruja de manopla representaba en aquella época al colectivo para mi, andaba yo sin recelo enredado en las  malas compañías que son los clásicos, y no habiendo móviles ni kindles que aliviasen el aburrimiento de las esperas me entregaba a ellos sin vergüenza -bendita ignorancia- en la puerta de la academía de inglés a la que acudía día si y día no mi breve novia de entonces. Descubrí así a Las Tres Fatídicas Hermanas  y sus proféticas palabras, poco sabía que aquel tomo marrón traía maldición entre sus páginas, es lo que toca cuando se trata con brujas y maleficios. Eso y alguna que otra metedura de pata me costarían la efímera relación.

No acabó ahí mi relación, los años siguientes me permitirían incluir nuevas figuras en mi panoplia de hechiceras. Mi particular y ecléctico Akelarre incorporó al Cónclave de Lancre, aprendí que hay otras brujas con la Yaya Ceravieja y sus colegas Magrat Ajostiernos y Tata Ogg.

Las  brujas formaban parte ya de mi imaginario y no quise que mi hija las dejase de lado; por eso, además de incorporar a Roald Dahl en sus lecturas nocturnas, me atreví a incluir una amable y mal rimada, inventada sólo para ella en las historias de Valentina y Valentín que pergeñamos durante algunos meses. Incorporamos así a la Bruja Piruja al plantel de princesas, príncipes, fantasmas asustados, dragones panaderos, lobos tristes y  gigantes tímidos que formarían una larga saga sin nombre que lleno decenas de noches.

Es probable que no haya hoy espacio para brujas y hechiceras. Este es un tiempo que no entiende de magia ni fábulas, no hay lugar para historias que no quepan en 140 caracteres o un mensaje de whatsapp, por ello es oportuno abrirle hueco a este libro y leer las renovadas historias de brujas que en él nos cuentan.

Gemma Solsona, Alicia Sanchez y Cristina Martínez nos acompañan en representación de este Vuelo de Brujas que nos ayudará a redescubrir a estas figuras eternas.

Iván Albarracín, Manuel Gris, José Bonilla y yo mismo acompañamos a estas encantadoras brujas y dedicamos este programa a conocerlas un poco mejor. Estáis invitados a volar con nosotros. Podéis escucharnos aquí o, como siempre, seguirnos en el canal de ivoox.