Juntas

Juntas

Algunas historias sólo pueden entenderse juntas.

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Yo adapto, tu adaptas, todos adaptamos. Radio Cunit, Programa 35

Yo adapto, tu adaptas, todos adaptamos. Radio Cunit, Programa 35

Casi tanto como los malos, nos gusta el cine y, en ocasiones, la televisión. Ambas han bebido en muchas ocasiones de nuestra otra gran pasión: los libros y la literatura. De aquí nacen las adaptaciones, escoges un libro que te gusta; uno que por alguna razón haya hecho que tu mente se ponga pensar y con ese argumento haces una película o desarrollas una serie.

En el mejor de los casos, guionista y director tendrán en cuenta que tratándose de lenguajes diferentes, la forma en que debe contarse la historia también debe serlo, si además cuentan con oficio suficiente el resultado será aceptable o una obra maestra. Conservar la esencia de un texto cambiando la forma en que estase encarna es harto complicado. Cada uno de nosotros construye de forma diferente a los protagonistas de aquellas obras que nos han fascinado y es frustrante encontrarse en la pantalla, sea esta grande o pequeña, con un personaje que no encaja de ninguna forma en aquel al que hicimos nuestro. En otras ocasiones y una vez vista la película resultará imposible imaginar el personaje con un rostro diferente al del actor que lo encarnó; en mi caso, Sam Spade y Phillip Marlowe compartiran rostro para siempre: Humprey Bogart, y es imposible que relea ninguna de estas historias sin ver a tan magnífico actor interpretándolos. Por contra, soy incapaz de identificar a Cersei o Jaime en los actores que los encarnan, por no hablar de Jon Nieve o  cuaquiera de sus hermanos, demasiado viejos para los personajes tal y como yo los imagino.

En otras muchas ocasiones, cada creador es libre, en uso de tu libertad, decides cambiar lo que consideras y reescribes la obra conservando sólo el nombre, sería como una de esas reformas que a veces vemos en las que se vacía el interior de los edificios dejando sólo la fachada.

Gemma Solsona, José Bonilla, Iván Albarracín, Manuel Gris y yo mismo dedicamos este programa a buscar adaptaciones y hablar sobre ellas. Estáis invitados a escucharnos y mostrarnos vuestro desacuerdo. Estaremos aquí o, como siempre, seguidnos en el canal de ivoox.

Aquí no

DestacadoAquí no

Cambiaría de sitio y dejaría de estar aquí, no es agradable pasar en este lugar todas las noches, aquí todos pueden verte sin más que girar la cabeza, exhibida como un adorno. Aún cuando las luces se apagan es difícil dormir, imposible olvidar que todos te miran aunque no demuestren interés o giren la cabeza, imposible no hacerlo tu presencia es inevitable aún cuando parezcas escondida en este rincón.

No puedes escoger, circunstancias fuera de tu control te condujeron a este lugar en el que no quieres estar, lo aborreces, te averguenza. Te esfuerzas pero nada cambia, sigues aquí. Los mecanismos y porqués son complejos y están más allá de tu voluntad. Solo te queda aguantar y esperar que algo cambie, lo mismo que te trajo aquí tal vez pueda sacarte de este lugar, quizá.

Aquí no

Hablaré con quien sea, insistiré a quién corresponda para que cambien mi foto de este maldito escaparate, no deseo compartir mi imagen con la miseria y la suciedad.

Fuego. Pulse Aquí

DestacadoFuego. Pulse Aquí

Bomberos, policía científica e investigadores del seguro no encontraban ninguna explicación, no de las lógicas al menos; aunque a esas alturas del embrollo todos ellos hubiesen aceptado cualquiera, una ilógica también, sobre todo si eso les hubiese permitido sortear el escollo y terminar todo el jodido asunto.

El meollo no era baladí; tenía nombre, dos apellidos y estaba muerto. Un difunto testarudo que se empeñaba en tumbar todas sus hipótesis. Sin victima ya habrían dado carpetazo al negocio, el seguro hubiese pagado de mala gana y aquí paz y después gloria, cada mochuelo a su olivo y todos para casa a cenar. Pero con un muerto en danza y además en extrañas circuntancias, no había lugar para la paz ni la gloria, ni cena que no fuese pizza o lo que trajesen los ciclistas aquella noche.

Los hechos que conocían (los que ignoraban les hubiesen arreglado el asunto pero no tenían ni idea, por eso los ignoraban) eran los siguientes, a saber:

  1. El día de los hechos se produjo un incendio en la localización indicada en el atestado
  2. La hora no se conocía con total exactitud (que no se sabía, la exactitud no puede ser parcial).
  3. En la fecha, hora -aproximada- y lugar reseñados se produjo algún tipo de deflagración, seguida de una violenta combustión (nada de unas llamitas y unos hilillos de humo, un fuego de tres pares de narices) que consumió parte de las instalaciones de CEPUSA S.A. y abrasó hasta reducir a Heliodoro Martínez Hernández.
  4. La autopsia practicada revela que Heliodoro murió abrasado (la tarea del fornese fue en este caso sencilla, todos los que le habían visto llegaron a la misma conclusión, el color y la consistencia del cadaver así lo atestiguaban). No se dió en este caso asfixia prevía al achicharramiento, los pulmones no presentaban signos de ahogamiento. Sólo un dato curioso se deprende del informe, el forense indica que el aspecto  y disposición de las quemaduras lleva a pensar en una incineración simultanea y homogenea del finado.
  5. Los datos apuntan a que el incendio se inició, exactamente, en el punto en el que Heliodoro pulsó la alarma y se encontró su cuerpo. Sorprende a los investigadores que redactan el informe la presencia de ánimo que debió mostrar Heliodoro para, a pesar del violento incendio que devoraba las instalaciones, acercarse hasta el pulsador y presionarlo.
  6. A pesar de la exhaustiva investigación, no se han encontrado orígenes probables para la deflagración, la instalación electrica se hallaba en perfecto estado y acababa de ser revisada. No se hallaron cerca del lugar restos de combustible ni elementos facilmente inflamables.  No se identifican rastros de artefactos, dispositivos o iniciadores que expliquen el siniestro o voluntad alguna de provocarlo.

Lo que nadie expresaba pero todos pensaban era que el fuego parecía haber comenzado de manera expontanea en el punto exacto donde se encontraba la victima y EN ella, aunque esto último sólo se atrevían a contarlo los inconscientes o aquellos que no dejaban de pensar en lo que podía leerse en el pulsador.

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Los Mitos Caídos de Nuestra Infancia. Radio Cunit, Programa 34

DestacadoLos Mitos Caídos de Nuestra Infancia. Radio Cunit, Programa 34

Cantaban los trovadores y rapsodas que hubo un tiempo en el que había gamberros suficientes a los que seguir para cruzar la península de norte a sur, de este a oeste y del nordeste al sudoeste, sin cesar de escuchar chuflas, burlas y guasas. Tantos eran que cada aperitivo contaba con la presencia de al menos uno y cada cerveza los incluía junto al platillo de aceitunas, las unas rellenas de anchoa, los otros plenos de humor y retranca.

Pero nada es eterno en este valle de sonoros sollozos y emojis cambiantes. Llegó pués el tiempo de los políticamente correctos, revolucionarios de red social,  indignados perpetuos y santurrones del culto al progresismo más retrógrado. Un sólo gamberro, no necesariamente de los orondos, uno esmirriado y famélico servía como alimento a estos depredadores semanas, bien administrada su carne correosa alimentaba sus egos hasta encontrar una nueva presa. Los restos de estas hecatombes, huesos rebañados, mondos y pelados llenaban las cunetas de facebook y twitter, testigos calcareos y blanqueados al sol, el mismo que los meapilas tomaban embadurnados con lociones solares factor 50+1, de la grandeza y poder del nuevo orden.

Perseguidos, cazados sin piedad y exterminados sin compasión, los gamberros desaparecieron. Ni uno podía hallarse en los piscolabis, sin ellos las risas se ahuecaron y acartonaron, ecos ridículos de las que habían sido. Como paso antes con las brujas, orcos, gnomos, elfos y enanos, los gamberros dejaron este mundo y lentamente cruzaron el umbral de esta existencia para habitar las lejanas tierras donde descansan los mitos y las leyendas.

Pero no todos se exiliaron, un puñado resiste como antes hicieron los galos. Ocultos y cautos; como las bruixas en  Lugo, los níscalos en los bosques oscuros y los vírgenes en los departamentos de informática, esperan su momento para volver a llenar el ambiente con sus pitorreos y chanzas.

Probablemente este haya sido el programa más transgresor, surrealista e incorrecto que hayamos grabado en los tres años que llevamos en antena. Una árdua búsqueda nos ha permitido encontrar a dos de estos gamberros y a ellos nos hemos entregado en una psicodélica entrevista, con menos temor que un domador y más vergüenza que una doncella los hemos entrevistado durante media hora. Adolf Stalin y McArthur Brother nos contarán que fue de la pantera rosa, Oliver y Benji, los pitufos y David el Gnomo entre otros. Para mi desgracia, he sido débil y me he dejado llevar por esta locura y he formado parte de esta bacanal radiofónica. Peno desde entonces, purgo mis pecados con la flagelación nocturna, empleo para ello hojas de la revista GQ y Esquire. Mi espalda lacerada y amoratada es la prueba palpable de mi penitencia, incluso con la camiseta (con los frios que hace no está el ambiente para pechos descubiertos), los zurriagazos muerden mi tierna encarnadura y lastiman mi cuerpo fofisano.

Si pasar un buen rato queréis, acompañadnos. Gemma Solsona, José Antonio Bonilla y quién avergonzado escribe esto dedicamos el programa a conocer esos Mitos Caídos de Nuestra Infancia y a sus gamberros autores: Manuel Gris e Iván Albarracín. Como siermpre estáis invitados a compartir rato con nosotros, podéis escucharlo aquí o, como siempre, seguirnos en el canal de ivoox.

Vuelo de Brujas. Radio Cunit, Programa 33

DestacadoVuelo de Brujas. Radio Cunit, Programa 33

Vi Blancanieves y recelé de manzanas y ancianas varias semanas, aún hoy identifico las “Red Delicious” con esa película -sin desmerecer al cuento-, quizá por eso prefiero las “Golden”; temí a la bruja de la casita de chocolate, lo que dice mucho de mis miedos, temía a un personaje que resultó ser una confiada pánfila que perece asada por aquellos que debían ser su menú, ya entonces era yo muy confiado y no estaba el horno para fiarse de un par de infantes supuestamente inocentes.

Algo más crecido, disfruté de las enseñanzas impartidas por La Bruja Avería, aunque desconfiase entonces de sus lecciones -estudiaba en la universidad y lo que más deseaba era aprender- se ahora que son ciertas y las creo a piés juntillas; tarde, no se como narices se desaprende aquello que nunca debí saber (D.E.P. Lolo Rico y sirva como panegírico el agradecimiento de varias generaciones que disfrutaron con aquella inolvidable Bola de Cristal). Pero no sólo esta bruja de manopla representaba en aquella época al colectivo para mi, andaba yo sin recelo enredado en las  malas compañías que son los clásicos, y no habiendo móviles ni kindles que aliviasen el aburrimiento de las esperas me entregaba a ellos sin vergüenza -bendita ignorancia- en la puerta de la academía de inglés a la que acudía día si y día no mi breve novia de entonces. Descubrí así a Las Tres Fatídicas Hermanas  y sus proféticas palabras, poco sabía que aquel tomo marrón traía maldición entre sus páginas, es lo que toca cuando se trata con brujas y maleficios. Eso y alguna que otra metedura de pata me costarían la efímera relación.

No acabó ahí mi relación, los años siguientes me permitirían incluir nuevas figuras en mi panoplia de hechiceras. Mi particular y ecléctico Akelarre incorporó al Cónclave de Lancre, aprendí que hay otras brujas con la Yaya Ceravieja y sus colegas Magrat Ajostiernos y Tata Ogg.

Las  brujas formaban parte ya de mi imaginario y no quise que mi hija las dejase de lado; por eso, además de incorporar a Roald Dahl en sus lecturas nocturnas, me atreví a incluir una amable y mal rimada, inventada sólo para ella en las historias de Valentina y Valentín que pergeñamos durante algunos meses. Incorporamos así a la Bruja Piruja al plantel de princesas, príncipes, fantasmas asustados, dragones panaderos, lobos tristes y  gigantes tímidos que formarían una larga saga sin nombre que lleno decenas de noches.

Es probable que no haya hoy espacio para brujas y hechiceras. Este es un tiempo que no entiende de magia ni fábulas, no hay lugar para historias que no quepan en 140 caracteres o un mensaje de whatsapp, por ello es oportuno abrirle hueco a este libro y leer las renovadas historias de brujas que en él nos cuentan.

Gemma Solsona, Alicia Sanchez y Cristina Martínez nos acompañan en representación de este Vuelo de Brujas que nos ayudará a redescubrir a estas figuras eternas.

Iván Albarracín, Manuel Gris, José Bonilla y yo mismo acompañamos a estas encantadoras brujas y dedicamos este programa a conocerlas un poco mejor. Estáis invitados a volar con nosotros. Podéis escucharnos aquí o, como siempre, seguirnos en el canal de ivoox.