Sierpes

Sierpes

Pasan su existencia sujetas a nuestros zapatos, pero en ocasiones alguna escapa aunque para ello deba quebrarse; sólo así pueden disfrutar de unos breves instantes de libertad, los que pasan antes de ser barridas
y descartadas como basura.

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Pérdidas

Pérdidas

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En un momento nos acompaña, al siguiente ya no está. Quedamos solos y abandonados en nuestro cochecito. El desamparado, perdido y asustado en la acera. Pequeños y sometidos a los designios de otros no podemos volver a rescatarlo. Son nuestros padres los que deciden no llegar tarde a la guardería a cambio de un objeto, ese que para nosotros es imprescindible e incondicional y para ellos sólo uno más.

Clavado en nuestra memoria empezaremos así el aprendizaje, ese que nos enseña que el camino que nos toca recorrer está jalonado de pérdidas: amores, sueños, ilusiones, amigos, familiares, adversarios. Terribles todas ellas, pero la mayor durante mucho tiempo será sin duda la de nuestro primer peluche extraviado.

Gritos

Gritos

IMG_20190227_080804_868.jpgNadie escoge la locura, más bien ocurre al contrario, sin pedir permiso te selecciona, se acerca sigilosamente, vence tus pobres defensas y conquista lo que alguna vez fue razón.

Vaya vd. a saber las razones; acaso de niño no bebiste suficiente leche o recibiste demasiadas. Quizá no desayunabas, o si lo hacías era entre gritos y barbaridades.

Tal vez tenías un padre que no sabía querer o estaba demasiado ocupado para hacerlo. Tal vez no fue tu padre quién te jodió y fue tu madre quién lo hizo, con la mejor de las intenciones por supuesto. Envolviéndote en capas y capas de cariño protector y asfixiante; “que nada le falte a mi niña”, “de grande serás buena chica y el dolor no te conocerá”. Mentira, el dolor existe y siempre te atrapa, mejor que estes preparada cuando te alcance. Lista para lidiar con mentirosos, aprovechados e hijos de puta, mejor saber que hacer con ellos, eso o acabar gritando en la Gran Vía.

Algunos te dirán que la suerte no existe, hasta que encuentras la mala y se lleva por delante tu trabajo, familia, amigos y te convierte a ser una figura alocada y vociferante; una chalada sin hogar.

O tal vez todo sea más sencillo y sólo sea un desequilibtio químico, una maldita enzima que no se decide a ser segregada, un error de diseño o un puñado de neuronas mal transcritas. Siempre hay piezas defectuosas, la fortuna está en no ser agraciado con demasiadas en el sorteo que nos trajo aquí.

Nota: Las fotografías y los textos pueden, en el mejor de los casos, emular sonidos; nunca podrán transmitirlos.

La mujer que aparece en la imagen no hacía más que proferir horrísonos gritos mientras se dedicaba con ahinco a su tarea de calceta o ganchillo. Sorprende sin duda el contraste entre la tranquila tarea que debiera ser el punto y la desazón que transmitían los sonidos que lanzaba.

Reducida al silencio en esta imagen, me tomo la libertad de hablar por ella, en su nombre y así me invento razones para aquellos alaridos, posibilidades que nunca sabré si son ciertas pero me inspiran. No conozco la razón de aquellos gritos, pero he imaginado algunas. Si lo hago es porque algo me dice que la suerte tiene mucho que ver en el hecho de que sea ella quién está allí y yo fotografiándola.

Recuerdos.

Recuerdos.

68da319e9ed4b552d17de28190f72c28Si pudieses mirar tras ella, en el suelo encontrarías polvo, restos de tu juventud y recuerdos de la penúltima vez que la cruzaste.

Aquella noche fue una de las últimas que la acompañaste, casi os pillan. Demasiado mayores para caricias furtivas en un portal.

Veintiocho años después, basta cerrar unos instantes los ojos para recordar el cálido tacto. Preciosos y breves pechos que siempre recordarás deliciosos.

No importa que el día siguiente, a no más de cincuenta metros de aquí, te mandase al infierno, aquella noche el infierno no podía existir y el cielo era este portal.

No llamarás, no entrarás, no mirarás tras la puerta. No queda nada, fantasmas si acaso, recuerdos de todo aquello que nunca sucedió.

Yo adapto, tu adaptas, todos adaptamos. Radio Cunit, Programa 35

Yo adapto, tu adaptas, todos adaptamos. Radio Cunit, Programa 35

Casi tanto como los malos, nos gusta el cine y, en ocasiones, la televisión. Ambas han bebido en muchas ocasiones de nuestra otra gran pasión: los libros y la literatura. De aquí nacen las adaptaciones, escoges un libro que te gusta; uno que por alguna razón haya hecho que tu mente se ponga pensar y con ese argumento haces una película o desarrollas una serie.

En el mejor de los casos, guionista y director tendrán en cuenta que tratándose de lenguajes diferentes, la forma en que debe contarse la historia también debe serlo, si además cuentan con oficio suficiente el resultado será aceptable o una obra maestra. Conservar la esencia de un texto cambiando la forma en que estase encarna es harto complicado. Cada uno de nosotros construye de forma diferente a los protagonistas de aquellas obras que nos han fascinado y es frustrante encontrarse en la pantalla, sea esta grande o pequeña, con un personaje que no encaja de ninguna forma en aquel al que hicimos nuestro. En otras ocasiones y una vez vista la película resultará imposible imaginar el personaje con un rostro diferente al del actor que lo encarnó; en mi caso, Sam Spade y Phillip Marlowe compartiran rostro para siempre: Humprey Bogart, y es imposible que relea ninguna de estas historias sin ver a tan magnífico actor interpretándolos. Por contra, soy incapaz de identificar a Cersei o Jaime en los actores que los encarnan, por no hablar de Jon Nieve o  cuaquiera de sus hermanos, demasiado viejos para los personajes tal y como yo los imagino.

En otras muchas ocasiones, cada creador es libre, en uso de tu libertad, decides cambiar lo que consideras y reescribes la obra conservando sólo el nombre, sería como una de esas reformas que a veces vemos en las que se vacía el interior de los edificios dejando sólo la fachada.

Gemma Solsona, José Bonilla, Iván Albarracín, Manuel Gris y yo mismo dedicamos este programa a buscar adaptaciones y hablar sobre ellas. Estáis invitados a escucharnos y mostrarnos vuestro desacuerdo. Estaremos aquí o, como siempre, seguidnos en el canal de ivoox.