Piel Pintada. Episodio 6

Román, sin darse cuenta había comenzado a sonreír, nada fundamental había cambiado. Despertaba a la misma hora, comía a la misma hora y continuaba dedicando horas a pensar en todo lo que no iba bien en su vida.

Pero algo había cambiado, levemente, sonreía recordando el encuentro. Sus labios se curvaban hacia arriba sin forzarlos, porque así lo decidían los mismos pensamientos que antes los obligaban a curvarse en sentido contrario.

Piel Pintada. Episodio 5

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Piel Pintada. Episodio 5

Cuando el miedo, como el dolor, es constante, dejar de sentirlo por unos instantes es una sorpresa y una bendición. Esos primeros momentos en su ausencia son como respirar después de contener el aliento.

Julie sentía eso cuando pensaba en aquellos ojos grises, la extraña normalidad de un recuerdo que no duele.

Piel Pintada – Episodio 4

Piel Pintada. Episodio 6

Piel Pintada. Episodio 4

Piel Pintada. Episodio 4

¿Porque un encuentro casual se aferra tanto que no podemos olvidarlo?, ¿porqué el verano de Vivaldi se convierte en la perfecta representación de la tormenta y nos pone el vello de punta?, ¿porqué unos ojos apenas vistos y un cuello imaginado se incrusta en nuestro imaginario hasta obsesionarnos?

Cada día la buscaba en el andén, sin esperanza. Con pueril ilusión dejaba marchar trenes confiando en que ese rito bastase para traerla de nuevo.

Piel Pintada. Episodio 5

Piel Pintada. Episodio 3

Piel Pintada. Episodio 3

Se encontraron en ese momento de extraña tranquilidad que ocurre entre el cierre de las puertas del vagón y la inevitable inundación de nuevos cuerpos somnolientos.

Extraños que han perdido un tren, desconocidos que esperan y se miran por azar.

Ella se fijó en sus ojos grises, tristes y tranquilos, bonitos a su manera. Giró la cabeza buscando dos luces en el túnel.

El prefirió imaginar, pensar como sería el cuello y la nuca que apenas ocultaba su corta melena.

La conexión se perdió en la repentina marea, extraños y desconocidos otra vez antes de ser devorados por el insaciable vagón.

Piel Pintada – Episodio 4

Piel Pintada. Episodio 2

Cómo estropear una historia (nn formas de joder una buena idea)

Cómo estropear una historia (nn formas de joder una buena idea)

Cuando hablo de historia en este contexto, estoy haciendo referencia a un cuento, relato, novela (aunque estas pueden contar más de una, es seguro que si fastidias cualquiera de ellas el resto quedarán igualmente jodidas, es el principio de la manzana podrida), obra de teatro o cualquier cosa que escribimos entre un “Érase una vez…” y “Colorín, Colorado, esta historia ha terminado” o cualquier otra variedad de comienzo y final que os parezca. Historias hay otras: de amor, de viajes, de aventuras, fotografiadas, contadas, vividas o sólo imaginadas. Yo por aquí me centraré en las escritas, desbaratar las otras queda a vuestro buen cuidado y mejor hacer.

En lugar de nn, indicativo de un número indeterminado de dos cifras, originalmente tenía intención de colocar un número definido, 10 por ejemplo, pero pasando revista a las diferentes actividades defenestradoras que se me ocurrían a veces imaginaba 10 (de martes a jueves generalmente), otras veces sólo encuentraba 5 (en fin de semana, festivos o vísperas) y en los peores momentos 100 (los lunes y algunos domingos por la tarde). Por todo ello finalmente me he decidido por el nn, el número definitivo lo tendremos al final, para ello bastará sumar o contar el número de artículos de la serie.

La siguiente pregunta es: ¿porqué “joder” y no “10 formas de escribir una historia primorosa”?, fácil, en primer lugar y salvo honrosas excepciones, todo lo que encontrarás estará relacionado con el como hacer “bien” las cosas, allá tu si te lo crees, mi experiencia dice que sigues las instrucciones con cuidadosamente y con tu mejor voluntad y en vez de un pulitzer acabas obteniendo un truño largo e insoportable y ve a quejarte al maestro armero. Aquí no pasará, si seguimos todas -o un conjunto suficiente- de las recomendaciones que cuento el fracaso está asegurado, obtendrás el mismo truño que en el caso anterior pero con una importante diferencia, en esta ocasión el truño está hecho a conciencia y es tu objetivo. Empeñó mi palabra en ello, tengo amplía experiencia estropeado buenas ideas. Puedo asegurar que todo lo que iré contando por aquí lo he puesto en práctica, casi siempre de manera involuntaria, obteniendo siempre resultados nefastos.

Para terminar esta introducción, que debemos restar del número total para obtener la cuantía definitiva de anti-consejos, indicaros que no es mi intención deciros que es lo que no debéis hacer, nada más lejos de mi intención, haced lo que os de la real gana que para eso sois mayorcitos y tenéis criterio y un ego hiperdesarrollado, pero si lo hacéis tened en cuenta que el bodrio resultante será producto de un duro trabajo y una ardua tarea, nadie dijo que hacer algo mal fuese fácil y sencillo.

La próxima entrada, esta si primera de la serie, tengo intención de dedicársela a la extensión, longitud o duración. Como todo el mundo sabe, el tamaño si importa y más vale relato grande, ande este o no ande.

Agradecimientos: La foto es de Luctheo y podéis encontrar más como esta en Pixabay.