Prohibiciones

Prohibiciones

Al fin han prohibido en esta icónica plaza, además de aparcar motos en la acera, la presencia de Piolín.

Mucho hace que los incondicionales seguidores del injustamente denostado gato Silvestre venimos demandando medidas excepcionales contra este pájaro de cuenta. Parece que nuestras quejas han sido al fin escuchadas y atendidas, nuestros munícipes no han podido permanecer ajenos por más tiempo al clamor desatado contra esta ave aborreccible.

La presencia de este inmundo canario nunca ha sido bienvenida en nuestras calles y plazas; esperamos pués que la iniciativa que hoy comienza aquí se extienda con presteza al resto de la ciudad y más bien pronto que tarde podamos celebrar la total supresión de esta figura de la vida pública de nuestra amada urbe.

Si bien la abuelita lo tenía en alta estima, una muestra más y evidente esta de sus múltiples prejuicios y racismo rampante, siempre hemos sido mayoría los que consideramos odioso a este pajarraco; su hipertrófica cabeza y no menos desmesurados pies hacen de él un ser deforme, monstruoso y aborrecible; sin entrar en su dudosa catadura moral y actitud abusiva. Más despreciable es aún que el cariño que este adefesio despertaba en la vieja chocha, lo hiciese a costa de abusar sin medida de un ser ser tan entrañable y desprotegido como acabo siendo Silvestre. Hoy podemos reivindicar en esta prohibición la figura olvidada de aquel heroico y tenaz minino.

…Y esto sólo es el comienzo, si Piolín nos cae mal, el Corre-caminos nos resulta totalmente odioso; por eso esperamos que este pequeño éxito sirva como acicate y ejemplo al Coyote para atrapar a tan escuchimizado bicho y pueda por fin resarcirse de años de ignominia con su escasa y sin duda correosa carne.

Anuncios

Aburrimiento

Aburrimiento

Alguien me puso aquí, espero desde entonces. Aburrida, mato el tiempo asomándome a este escaparate, silenciosa en inmóvil. Día tras día os veo pasar. Seres sin curiosidad, dóciles bestias, previsibles y monótonos peatones.

Apresurados por la mañana, sin tiempo para mirar otra cosa que no sea la punta de vuestros zapatos, si acaso alguna mirada furtiva, rápida y de reojo mientras paráis y encendéis un cigarrillo.

Y al llegar la tarde, volvéis, caminando en sentido contrario, cansados y cabizbajos; paráis, rebuscáis el penúltimo cigarrillo y pasáis otra vez de largo.

Os volveré a ver mañana, mientras espero, aunque no sepa que.

Eva

Eva

Las manzanas nunca te gustaron, siempre preferiste el melocotón; del Árbol no aprendiste ni el nombre, era uno más en aquel enorme jardín.

La sabiduria, los conocimentos y los secretos no importan, ya no. Desde entonces prefieres la ignorancia; aquello que no se sabe no se teme.

Inocentes los dos, culpables si acaso de curiosidad o quizá por ser hijos de un dios histrión, sarcástico y mendaz.

Miseria

Miseria

Habitaciones con vistas y bien ventiladas, sarcasmo cruel; homeless, sin techo, sense sostre: eufemismos cobardes. Miseria.

Otros nos dicen que debemos ser, pensar, creer, sentir, parecer. Tenemos la obligación de no creer y ver, mirar, buscar.

Y mirando aprendemos que nuestras ciudades son hermanas y en sus calles, diferentes pero iguales, encontramos, para nuestra vergüenza, miseria semejante e igual desamparo.

Violencia

Violencia

Impúdica y trivial esta que desprecia sin sonrojarse lo que no sabe rentabilizar.

Sórdidos mangantes; agachados como monos, rebuscando sin vergüenza entre las humildes pertenencias.

Carroñeros de estación.

Búsqueda infructuosa; lágrimas de rabia e impotencia.

Indiferencia

Indiferencia

Tu madre te engañaba, tu padre callaba. No te esperaban días de vino y rosas, no del vino que ella imaginaba al menos; rosas nunca te regalaron, quién te agasajó lo hizo sólo con las espinas.

No merecías ser feliz, tampoco dormir tirada en la Gran Vía. Nada merecemos por nacer, sólo la vida que nos regalan; como juguemos la mano dependerá de nuestra habilidad y del humor de la puta fortuna al repartir.

No esperes justicia de los hombres, sólo entienden la ley; ni en la poesía, sólo es retórica; tampoco la hallarás en los cielos, de allí sólo vendrá la indiferencia de unos dioses olvidados y la lluvia en otoño.

Faros

Faros

Orgullosas y altivas luces en la noche, torres tranquilas en la espera.

Recuerdos de otra época cuando el mar era frontera, líquida y fluida; promesa, oportunidad y amenaza.

Humilde candela en un tiempo de sombras, cuando el viaje era conveniencia y el destino casualidad.

Viejos vigías, cansados de posar.