Vértigo

Vértigo

Mira hacía arriba, abajo da vértigo y miedo. Intenta volar, mejor imaginarlo y caer que hacerlo sin siquiera haberlo soñado.

Sube, es inevitable bajar; mientras desciendes recuerda el Olimpo. A esas alturas sabrás que no hay dioses allí, sólo sueños lo habitan; esperando pacientes que vuelvas a empezar.

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Invisible

Invisible

“Soy Invisible”, “I’m invisible”


Las puertas automáticas ya no se abren a mi paso.

Los ascensores no me dejan entrar.

Las/os Camareras/os exhuberantes no me sirven DYC con Coca-cola.

Nadie ríe mis chistes, nadie responde a mis Tweets.

En los grupos de whatsapp sólo sale mi número.

Abandonad toda esperanza

Abandonad toda esperanza

Almas apesadumbradas en fila interminable y eterna pasan bajo el terrible arco. Una tras otra, empujadas las primeras por todas aquellas que se hacinan temerosas detrás.

Corto es el tiempo del que disponen, apenas tres pasos, para leer lo que sobre sus cabezas está escrito, mensaje funesto el que les recibe: “¡Oh vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza!”. Comienzan así, leyendo la irremediable y ominosa profecía; el odioso, pavoroso y prolongado descenso, ese que llevará a cada una al destino forjado

Siete círculos, siete paradas, siete posibilidades, siete sinos. Reservado el último para las más aborrecibles. Aguarda allí, paciente como la justicia, viejo cómo el tiempo y el pecado; siniestro, taciturno, terrible: El Príncipe, el único que levantó su voz y osó rebelarse. Aquel que no responde ante nadie, ese al que todos tememos y sólo unos pocos desean y obedecen.



—¡Excelencia!, EL (o ELLA que vaya vd. a saber como se nos ha levantado hoy) requiere de su presencia.

—¿Tiene que ser justo ahora?, tenemos un follón de mil demonios con el barullo de pecadores que se nos monta cada Noviembre. Además con la rampa atestada y medio en obras se nos eternizan en la bajada, ¿no se quedan los muy tunantes haraganeando y mirando por las barandillas como si esto fuese un espectáculo u obra pública? ¿No sabe acaso en su infinito conocimiento que tenemos esto lleno de descarriados y media plantilla de baja por estrés?

—Témome que sí Alteza, a las dos preguntas retóricas que me hacéis; lo sabe pero se la refanfinfla con largueza, ventajas de ser el capitoste máximo. Y tiene que ser justo ahora, en este preciso momento más lo que precise Vuecencia en desplazarse hasta su residencia, por supuesto. Me ha transmitido la urgencia de tratar con su Magnificencia algunos temas que no entienden de retrasos, demoras, excusas, prorrogas ni dilaciones. Y no se me queje su Ilustrísima, peor estábamos en verano con los permisos, las calorinas y las deserciones y nada de ello fue óbice para que concelebrasen sus señorías cónclave por San Juan. Y bien que lo pasaron si hemos de fiarnos de las risas y ocurrencias que hasta aquí abajo nos llegaban.

—!Na!, dos orujos que nos tomamos animando las tisanas. Debieras saber malandrín que, viejos como somos, ya no estamos para excesos y cualquier libación lo mismo puede conducirnos a la risa tonta como llevarnos al ebrio llanto. Por la primera nos dió en San Juan aunque también podríamos haber roto en desconsolados plañidos. Acompáñame pues al ascensor bribón ¡A saber que noble tripa se le habrá roto hoy y que ocurrencias escapan por el descosido!. Sujétame tu el rabo, no sea que se enrede en el bastón y acabe trastabillando y dando con mis pobres huesos y prominente frente en tierra.

—Mejor empleamos el montacargas su Señoría; su Providencia no quiere que se conozca su contubernio y fía en la cautela. Mejor la discreción de el elevador de servicio, nunca se sabe quién transita en el ascensor. Mucho ha costado que estos pánfilos que ahora nos atestan el descenso creyesen que no existíamos, no es cuestión de echar la perder lo hecho por un descuido en las formas.

—¡Sea pués el montacargas! No tiene uno edad ni cuerpo para tanto trajín ni tanta conspiración. Mira que era fácil antes, los aburridos al cielo a rascar la lira y el resto pa’bajo a disfrutar de los vicios eternos.  Se les llenó aquello y ahora pretenden que nos hagamos cargo del exceso ¡Ganas tengo de jubilarme y mandar todo al DIABLO, por DIOS!

Big Brother

Big Brother

Sólo Estética, rasgos endurecidos en el blanco y negro, sin ideología; ni a favor ni en contra, contrastes, sombras y luces, fotografía de una fotografía, historia inventada dentro de otra real.

Y a pesar de la inocencia de la imagen, me obligo a escribir este prefacio que acabará convertido en narración. Sólo para ocultar una excusa en la aclaración.

¡Enhorabuena!, ahora todos tenemos miedo a expresar una opinión sin red, o en la red.

¡Bienvenidos, El Gran Hermano ha llegado!, ERES TU.

Hogares, refugios, escondites o prisiones: “Casa Volada” de Gemma Solsona. Radio Cunit, Programa 40

Hogares, refugios, escondites o prisiones: “Casa Volada” de Gemma Solsona. Radio Cunit, Programa 40

La semana pasada os conté un poco más sobre el último libro del “broncas” de la P.A.E. Continuamos en este presentando libros y miembros de la P.A.E. Decía allí que si nos escucháis seguro recordaríais a Iván, me reitero ahora (es mi sino, la reiteración forma parte de mis filias), si nos escucháis es imposible que no reconozcáis a Gemma. Ella “borda” en todos nuestros programas la presentación. También asume el dificil papel de guiar a la panda de desquiciados que llenamos el estudio durante mdia hora, la que dedicamos al programa. Intentar ordenar el caos que representa hablar, con poca coherencia casi siempre, de cualquier tema que se nos haya ocurrido media hora antes y mientras tomamos un café (la mayoría) o una cerveza (los más viciosos), no es tarea fácil; a pesar de todo Gemma lo hace con total solvencia y hasta parece que hemos preparado el programa. Milagros de la radio y secretos del estudio.

Más allá de sus habilidades como equilibrista radiofónica, saca tiempo para escribir, enseñar a otros como hacerlo, comprar libros (que además lee), ir al cine, salir de cuantos Escape Room conoce, visitar parques de atracciones, pasearse por el mundo visitando lugares relacionados con la literatura (siempre que la maldita economía y las obligaciones laborales se lo permiten) e ir y venir a Gerona para cuidar de sus gatos (dos por más señas) y disfrutar de su marido (por ese orden estricto, gatos y marido).

Si de libros y escribir hablamos. Los que elabora son ejercicios de trabajada filigrana, delicada relojería suiza, elaborado encaje y cuidada escenografía. Todo confeccionado y engarzajo con cariño y dedicación para el disfrute de los lectores (y aunque no lo vaya pregonando, la autora).

De el que hoy hablamos: “Casa Volada”, no podía ser menos, sin duda es más. La imaginación, el perfecto funcionamiento de los engranajes en las historias, el misterio de lo extraordinario y lo cotidiano, el cariño con el que las piezas son encajadas y la fuerza de las atmósferas se unen en estas diez preciosistas historias, con las casas como protagonistas, a una cuidada edición y una impactante portada para crear un obra hermosa sin duda.

Aunque ya hace tiempo que no paso por sus clases, continúo aprendiendo de su buen hacer y espero pasar algun tiempo más haciéndolo.

Es el momento de acompañarnos, dejad el abrigo y el sombrero en el perchero, el paragüas en la entrada, vigilad vuestros pasos no piséis al gato y pasad al salón, en el os espera un te, creo que hoy no ha caido nada extraño en la infusión, unas pastas y alguien sentado ante la chimenea que desea c ontaros unas maravillosas historias.

El programa podéis escontrarlo en ivoox o radio cunit, si el te no os mata y os quedáis con hambre, todos los programas están en nuestro canal.