Juntas

Juntas

Algunas historias sólo pueden entenderse juntas.

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Fuego. Pulse Aquí

DestacadoFuego. Pulse Aquí

Bomberos, policía científica e investigadores del seguro no encontraban ninguna explicación, no de las lógicas al menos; aunque a esas alturas del embrollo todos ellos hubiesen aceptado cualquiera, una ilógica también, sobre todo si eso les hubiese permitido sortear el escollo y terminar todo el jodido asunto.

El meollo no era baladí; tenía nombre, dos apellidos y estaba muerto. Un difunto testarudo que se empeñaba en tumbar todas sus hipótesis. Sin victima ya habrían dado carpetazo al negocio, el seguro hubiese pagado de mala gana y aquí paz y después gloria, cada mochuelo a su olivo y todos para casa a cenar. Pero con un muerto en danza y además en extrañas circuntancias, no había lugar para la paz ni la gloria, ni cena que no fuese pizza o lo que trajesen los ciclistas aquella noche.

Los hechos que conocían (los que ignoraban les hubiesen arreglado el asunto pero no tenían ni idea, por eso los ignoraban) eran los siguientes, a saber:

  1. El día de los hechos se produjo un incendio en la localización indicada en el atestado
  2. La hora no se conocía con total exactitud (que no se sabía, la exactitud no puede ser parcial).
  3. En la fecha, hora -aproximada- y lugar reseñados se produjo algún tipo de deflagración, seguida de una violenta combustión (nada de unas llamitas y unos hilillos de humo, un fuego de tres pares de narices) que consumió parte de las instalaciones de CEPUSA S.A. y abrasó hasta reducir a Heliodoro Martínez Hernández.
  4. La autopsia practicada revela que Heliodoro murió abrasado (la tarea del fornese fue en este caso sencilla, todos los que le habían visto llegaron a la misma conclusión, el color y la consistencia del cadaver así lo atestiguaban). No se dió en este caso asfixia prevía al achicharramiento, los pulmones no presentaban signos de ahogamiento. Sólo un dato curioso se deprende del informe, el forense indica que el aspecto  y disposición de las quemaduras lleva a pensar en una incineración simultanea y homogenea del finado.
  5. Los datos apuntan a que el incendio se inició, exactamente, en el punto en el que Heliodoro pulsó la alarma y se encontró su cuerpo. Sorprende a los investigadores que redactan el informe la presencia de ánimo que debió mostrar Heliodoro para, a pesar del violento incendio que devoraba las instalaciones, acercarse hasta el pulsador y presionarlo.
  6. A pesar de la exhaustiva investigación, no se han encontrado orígenes probables para la deflagración, la instalación electrica se hallaba en perfecto estado y acababa de ser revisada. No se hallaron cerca del lugar restos de combustible ni elementos facilmente inflamables.  No se identifican rastros de artefactos, dispositivos o iniciadores que expliquen el siniestro o voluntad alguna de provocarlo.

Lo que nadie expresaba pero todos pensaban era que el fuego parecía haber comenzado de manera expontanea en el punto exacto donde se encontraba la victima y EN ella, aunque esto último sólo se atrevían a contarlo los inconscientes o aquellos que no dejaban de pensar en lo que podía leerse en el pulsador.

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Vuelo de Brujas. Radio Cunit, Programa 33

DestacadoVuelo de Brujas. Radio Cunit, Programa 33

Vi Blancanieves y recelé de manzanas y ancianas varias semanas, aún hoy identifico las “Red Delicious” con esa película -sin desmerecer al cuento-, quizá por eso prefiero las “Golden”; temí a la bruja de la casita de chocolate, lo que dice mucho de mis miedos, temía a un personaje que resultó ser una confiada pánfila que perece asada por aquellos que debían ser su menú, ya entonces era yo muy confiado y no estaba el horno para fiarse de un par de infantes supuestamente inocentes.

Algo más crecido, disfruté de las enseñanzas impartidas por La Bruja Avería, aunque desconfiase entonces de sus lecciones -estudiaba en la universidad y lo que más deseaba era aprender- se ahora que son ciertas y las creo a piés juntillas; tarde, no se como narices se desaprende aquello que nunca debí saber (D.E.P. Lolo Rico y sirva como panegírico el agradecimiento de varias generaciones que disfrutaron con aquella inolvidable Bola de Cristal). Pero no sólo esta bruja de manopla representaba en aquella época al colectivo para mi, andaba yo sin recelo enredado en las  malas compañías que son los clásicos, y no habiendo móviles ni kindles que aliviasen el aburrimiento de las esperas me entregaba a ellos sin vergüenza -bendita ignorancia- en la puerta de la academía de inglés a la que acudía día si y día no mi breve novia de entonces. Descubrí así a Las Tres Fatídicas Hermanas  y sus proféticas palabras, poco sabía que aquel tomo marrón traía maldición entre sus páginas, es lo que toca cuando se trata con brujas y maleficios. Eso y alguna que otra metedura de pata me costarían la efímera relación.

No acabó ahí mi relación, los años siguientes me permitirían incluir nuevas figuras en mi panoplia de hechiceras. Mi particular y ecléctico Akelarre incorporó al Cónclave de Lancre, aprendí que hay otras brujas con la Yaya Ceravieja y sus colegas Magrat Ajostiernos y Tata Ogg.

Las  brujas formaban parte ya de mi imaginario y no quise que mi hija las dejase de lado; por eso, además de incorporar a Roald Dahl en sus lecturas nocturnas, me atreví a incluir una amable y mal rimada, inventada sólo para ella en las historias de Valentina y Valentín que pergeñamos durante algunos meses. Incorporamos así a la Bruja Piruja al plantel de princesas, príncipes, fantasmas asustados, dragones panaderos, lobos tristes y  gigantes tímidos que formarían una larga saga sin nombre que lleno decenas de noches.

Es probable que no haya hoy espacio para brujas y hechiceras. Este es un tiempo que no entiende de magia ni fábulas, no hay lugar para historias que no quepan en 140 caracteres o un mensaje de whatsapp, por ello es oportuno abrirle hueco a este libro y leer las renovadas historias de brujas que en él nos cuentan.

Gemma Solsona, Alicia Sanchez y Cristina Martínez nos acompañan en representación de este Vuelo de Brujas que nos ayudará a redescubrir a estas figuras eternas.

Iván Albarracín, Manuel Gris, José Bonilla y yo mismo acompañamos a estas encantadoras brujas y dedicamos este programa a conocerlas un poco mejor. Estáis invitados a volar con nosotros. Podéis escucharnos aquí o, como siempre, seguirnos en el canal de ivoox.

Evolución

Evolución

evolución

Hoy, niño todavía, jugará. Buscará con su fusil a sus pequeños compañeros escondidos para abatirlos con inocuos proyectiles de gomaespuma. Quejas, gritos y risas resonarán en este juego sin consecuencias. Inocentes y fingidas víctimas que se levantarán, con más gritos y risas si cabe, cuando toque cambiar de entretenimiento.

Mañana jugará. Buscará entre las marcas del cristal de su mira las pequeñas, ignorantes y anónimas figuras que pretende abatir con inicua munición de plomo y acero. Quejas, gritos, alarma, estupor, sorpresa y miedo llenarán el ambiente. Inocentes, confiadas e ignorantes víctimas que permanecerán para siempre tiradas y desmadejadas en el suelo.

Nota:

Los créditos de la fotografía, sea esta buena o mala, me corresponden en su totalidad y podéis verla en instagram.

Por supuesto no creo que este chaval acabe disparando a nadie y estoy casi seguro de que no será así. Si me sorprende la contradicción que representa el que hace unos años fuese abominable regalar rifles y pistolas a los niños y ahora volvamos a ver como algo completamente normal que se haga lo mismo, siempre que estas armas no se parezcan a ninguna de aquellas que vemos día si y día también en películas, series y las noticias. Es decir, es aceptable mientra tengan un aspecto futurista y alejado de las armas reales,  disparen proyectiles de gomaespuma y estén respaldados por una excelente campaña de publicidad y modas o tendencias.

Confío que el chaval y sus compañeros disfrutasen en el cole con sus nuevos regalos, de la misma forma en la que yo lo hice, persiguiendo inexistentes e imaginarios indios y delincuentes sin más consecuencia que algún moratón y alguna bronca por extender el juego más allá de lo considerado permisible por parte de mis padres.