Limpieza

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Ayer noche barrieron, ya no hay suciedad ni miseria. Vuelve mi normalidad, estoy sola y limpia en este escaparate

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Evolución

Evolución

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Hoy, niño todavía, jugará. Buscará con su fusil a sus pequeños compañeros escondidos para abatirlos con inocuos proyectiles de gomaespuma. Quejas, gritos y risas resonarán en este juego sin consecuencias. Inocentes y fingidas víctimas que se levantarán, con más gritos y risas si cabe, cuando toque cambiar de entretenimiento.

Mañana jugará. Buscará entre las marcas del cristal de su mira las pequeñas, ignorantes y anónimas figuras que pretende abatir con inicua munición de plomo y acero. Quejas, gritos, alarma, estupor, sorpresa y miedo llenarán el ambiente. Inocentes, confiadas e ignorantes víctimas que permanecerán para siempre tiradas y desmadejadas en el suelo.

Nota:

Los créditos de la fotografía, sea esta buena o mala, me corresponden en su totalidad y podéis verla en instagram.

Por supuesto no creo que este chaval acabe disparando a nadie y estoy casi seguro de que no será así. Si me sorprende la contradicción que representa el que hace unos años fuese abominable regalar rifles y pistolas a los niños y ahora volvamos a ver como algo completamente normal que se haga lo mismo, siempre que estas armas no se parezcan a ninguna de aquellas que vemos día si y día también en películas, series y las noticias. Es decir, es aceptable mientra tengan un aspecto futurista y alejado de las armas reales,  disparen proyectiles de gomaespuma y estén respaldados por una excelente campaña de publicidad y modas o tendencias.

Confío que el chaval y sus compañeros disfrutasen en el cole con sus nuevos regalos, de la misma forma en la que yo lo hice, persiguiendo inexistentes e imaginarios indios y delincuentes sin más consecuencia que algún moratón y alguna bronca por extender el juego más allá de lo considerado permisible por parte de mis padres.

Piel Pintada. Episodio 6

Román, sin darse cuenta había comenzado a sonreír, nada fundamental había cambiado. Despertaba a la misma hora, comía a la misma hora y continuaba dedicando horas a pensar en todo lo que no iba bien en su vida.

Pero algo había cambiado, levemente, sonreía recordando el encuentro. Sus labios se curvaban hacia arriba sin forzarlos, porque así lo decidían los mismos pensamientos que antes los obligaban a curvarse en sentido contrario.

Piel Pintada. Episodio 5

Piel Pintada. Episodio 5

Cuando el miedo, como el dolor, es constante, dejar de sentirlo por unos instantes es una sorpresa y una bendición. Esos primeros momentos en su ausencia son como respirar después de contener el aliento.

Julie sentía eso cuando pensaba en aquellos ojos grises, la extraña normalidad de un recuerdo que no duele.

Piel Pintada – Episodio 4

Piel Pintada. Episodio 6

Piel Pintada. Episodio 4

Piel Pintada. Episodio 4

¿Porque un encuentro casual se aferra tanto que no podemos olvidarlo?, ¿porqué el verano de Vivaldi se convierte en la perfecta representación de la tormenta y nos pone el vello de punta?, ¿porqué unos ojos apenas vistos y un cuello imaginado se incrusta en nuestro imaginario hasta obsesionarnos?

Cada día la buscaba en el andén, sin esperanza. Con pueril ilusión dejaba marchar trenes confiando en que ese rito bastase para traerla de nuevo.

Piel Pintada. Episodio 5

Piel Pintada. Episodio 3

Piel Pintada. Episodio 3

Se encontraron en ese momento de extraña tranquilidad que ocurre entre el cierre de las puertas del vagón y la inevitable inundación de nuevos cuerpos somnolientos.

Extraños que han perdido un tren, desconocidos que esperan y se miran por azar.

Ella se fijó en sus ojos grises, tristes y tranquilos, bonitos a su manera. Giró la cabeza buscando dos luces en el túnel.

El prefirió imaginar, pensar como sería el cuello y la nuca que apenas ocultaba su corta melena.

La conexión se perdió en la repentina marea, extraños y desconocidos otra vez antes de ser devorados por el insaciable vagón.

Piel Pintada – Episodio 4

Piel Pintada. Episodio 2