Fortuna

Fortuna


“Como un sueño de loco sin fin. La fortuna se ha reído de ti”


No, no estás loco, al menos ayer te acostaste cuerdo. Sin hogar, techo ni suerte, pero cuerdo.

Quizá la noche ha cambiado algo y se haya operado la transformación. Despertarías entonces en el mismo sucio rincón en el que te acostaste, a la vista de todos, pero convertido por fin en orate. Sería entonces real la primera parte de la estrofa que lleva días atormentándote.

Serías entonces afortunado por primera vez en mucho tiempo. Mejor chiflado si has de continuar viviendo en la calle.

En tu cabeza, mientras recorres sin rumbo esta ciudad indiferente y moderna, se repite sin cesar ni respiro la misma letra y melodía. Te recuerda a cada instante cuanto disfruta la odiosa fortuna riendo a tu costa.

Los dioses sólo existen mientras pueden jugar con sus ignorantes creaciones.


La estrofa que encabeza esta pequeña historia no es mía ni tengo la intención de atribuírmela, quizá podría hacerlo, no se cuantos de entre los que lean esto serán capaces de identificar o recordar a sus autores, hace ya algún tiempo que la cantaron por primera vez.

Se trata de La Unión y la canción no es otra que: “Lobo Hombre en París”, si queréis volver a escucharla, no tenéis más que dejar que vuestro ratón se pose en el enlace y seguirlo hasta donde os lleve, la magia del hipertexto hará el resto.

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Vértigo

Vértigo

Mira hacía arriba, abajo da vértigo y miedo. Intenta volar, mejor imaginarlo y caer que hacerlo sin siquiera haberlo soñado.

Sube, es inevitable bajar; mientras desciendes recuerda el Olimpo. A esas alturas sabrás que no hay dioses allí, sólo sueños lo habitan; esperando pacientes que vuelvas a empezar.

Big Brother

Big Brother

Sólo Estética, rasgos endurecidos en el blanco y negro, sin ideología; ni a favor ni en contra, contrastes, sombras y luces, fotografía de una fotografía, historia inventada dentro de otra real.

Y a pesar de la inocencia de la imagen, me obligo a escribir este prefacio que acabará convertido en narración. Sólo para ocultar una excusa en la aclaración.

¡Enhorabuena!, ahora todos tenemos miedo a expresar una opinión sin red, o en la red.

¡Bienvenidos, El Gran Hermano ha llegado!, ERES TU.

Sueño

Sueño

Se está a gusto así, los ojos cerrados y sintiendo el calor de este tímido sol de noviembre. Tantas veces he visto este jardín y tan pausadamente cambia, que lo recuerdo sin mirarlo.

Sólo las insistentes y curiosas figuras que se acostan a mi se apresuran. Curiosos personajes; débiles y jóvenes estructuras orgánicas. Empeñadas, fiando sólo en la palabra de unos dioses que ellos inventaron, en crecer, multiplicarse y dominar la tierra; la misma que no les pertenece, no más que a mi o a la hierba sobre la que descanso.

Esperaré, continuaré un poco más así; los ojos cerrados, descansando, pensando, esperando que el tiempo pase y con la noche marchen los intrusos vuelva la tranquilidad y se muestren las estrellas.

Aire (αέρα)

Aire (αέρα)

Brisa, tempestad, calma. Mil nombres inventados para la misma esencia.

Céfiro, Bóreas, Argestes, Euros, Notos. Tifón, dioses todos, imaginados para brindar existencia al movimiento.

Motor impetuoso cuando se agita. Cuando cesa, sosiego y reposo.

Susurro entre la hojas, grito en la garganta, leve soplo en el adios.

Creyentes

Creyentes

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Inventamos los dioses para explicar lo inaprensible, pero acabamos creyendo que nuestro invento nos imaginó. Todo es así más sencillo. Creyendo. Hay así una respuesta y una razón para todo aquello que de otra forma no resulta imposible. Lo mismo da si es en la vida eterna y el paraiso o que los buenos van al cielo y los malos se abrasan en el infierno. Resulta así que el universo puede ser el sueño de Brahma. O la tortilla existir sólo si se elabora con cebolla.

A cambio, protección y certeza, no hay dudas, pase lo que pase estarás a salvo entre los elegidos. Al otro lado espera la incertidumbre, no saber si tu próxima acción es correcta, o errada y tendrás que evitarla. Es asomarse a la tierra como quién mira la posesión que le pertenece por herencia o mirar el cielo sabiendo que es hermoso a pesar de su vacio.

Tranquila esclavitud o solitaria libertad.